Caracas, mayo de 2026 — Ante la creciente migración de empresas hacia el sector informal, el sector gremial privado advierte que este fenómeno no responde a una estrategia de rentabilidad, sino a un mecanismo de supervivencia frente a un sistema burocrático de imposible cumplimiento. La informalidad es, en realidad, la consecuencia directa de una severa desviación estructural que ahoga a las pequeñas y medianas empresas (PYMES).
El origen de la distorsión: La desactualización de la Unidad Tributaria
La raíz de este problema proviene de la pérdida de valor real de la Unidad Tributaria como instrumento para segmentar a las empresas según su capacidad económica y operativa. Históricamente, la figura de los "contribuyentes especiales" se diseñó para un grupo exclusivo y robusto de empresas (inicialmente unas 430 corporaciones) preparadas para coadyuvar con la administración pública.
Sin embargo, tras años de desactualización progresiva, los bajos montos establecidos en las normativas terminaron arropando de manera indiscriminada al 100% de los contribuyentes a nivel nacional. Hoy en día, una pequeña o mediana empresa, sin importar sus profundas limitaciones administrativas, es tratada con la misma rigidez y exigencia que una gran corporación. El sector privado se ha visto transformado en un apéndice operativo y gratuito de la administración tributaria nacional, estadal y municipal.
Asfixia operativa y multiplicidad de acreedores
Esta delegación forzosa de tareas estatales se ha extendido de forma alarmante a más de 40 oficinas públicas de distinta índole, las cuales exigen de manera independiente que el empresario asuma sus procesos de registro, recaudación y fiscalización. En la Venezuela actual, un empresario formal se ve obligado a enfrentar, en ocasiones, a más acreedores de la administración pública que a sus propios clientes.
El tejido empresarial privado no está diseñado para funcionar como una extensión sometida de la burocracia estatal. La imposición de altísimos costos operativos, unida a una fiscalización que castiga con multas severas el más mínimo fallo en tareas administrativas delegadas (y no remuneradas), está empujando a las empresas formales a la desaparición o a la clandestinidad económica.
La propuesta: Monotributo y Monoadministración
La informalidad es el producto del abuso en las cargas administrativas sobre quienes representan la mayoría del motor económico del país. Para revertir esta alarmante tendencia y rescatar la formalidad, es urgente implementar una reforma profunda y racional.
Proponemos la adopción real de la figura del monotributo, la cual debe venir acompañada estrictamente de una monoadministración. El sector productivo necesita interactuar con un solo ente público unificado. El tiempo del empresario debe invertirse en generar empleo, producir bienes y reactivar la economía, y no en atender de manera interminable a múltiples despachos públicos cuyas exigencias cruzadas solo asfixian la
iniciativa privada.
La viabilidad del país depende de simplificar, descentralizar las cargas y permitir que las empresas vuelvan a dedicarse a su verdadera naturaleza: producir bienestar.
Estimados colegas comerciantes e industriales de Cristóbal Rojas,
Les escribo no solo como parte de la directiva de nuestra Cámara, sino como alguien que, al igual que ustedes, levanta una santamaría cada mañana y enfrenta los mismos desafíos para mantener nóminas, inventarios y operaciones en pie.
Venezuela atraviesa una coyuntura crítica. Si bien vemos señales de movimiento económico, ya sabemos que era un crecimiento frágil. Para que sea sostenible, necesitamos que el Estado entienda una verdad fundamental: no puede haber una recaudación sana si el contribuyente está asfixiado . Es momento de presentar ante el Gobierno Nacional una postura técnica, gremial y contundente.
¿Qué podemos argumentar para la búsqueda del equilibrio esperado?:
• La Curva de Laffer y la realidad local : Existe un punto donde el aumento de las alícuotas y tasas no genera más ingresos, sino que fomenta la informalidad o el cierre de empresas. Un tributo excesivo reduce la base imponible; una tasa justa, en cambio, formaliza al que está oculto y aumenta la recaudación total.
• Capacidad contributiva vs. confiscación : El artículo 316 de nuestra Constitución es claro: el sistema tributario debe atender a la capacidad económica del contribuyente. Cobrar tasas que superan el margen de utilidad operativa no es tributación, es confiscación de capital de trabajo.
• Armonización tributaria real : Más allá de las leyes nacionales, necesitamos una aplicación local que entienda la dinámica de Charallave. No somos una economía de burbuja; somos el motor logístico y comercial de los Valles del Tuy, y nuestros costos operativos (servicios, transporte, seguridad) ya son lo suficientemente altos.
• Propuesta de metodologías modernas : La fiscalización debe dejar de ser punitiva para ser preventiva. Proponemos incentivos por pronto pago, beneficios para quienes generen nuevos empleos directos en el municipio y un calendario fiscal que se ajuste al flujo de caja real del comerciante.
¿Por qué ahora?
Estamos en el momento ideal para implementar metodologías que funcionen. El país exige eficiencia. No estamos pidiendo no pagar; estamos exigiendo pagar lo justo para poder seguir existiendo. Si nos mantenemos dispersos, la presión fiscal seguirá siendo una carga individual insoportable. Si nos presentamos como un bloque industrial y comercial sólido, con cifras en mano y argumentos legales, motivaremos a la administración municipal a sentarse en una mesa de negociación técnica, no política.
La riqueza de un municipio no se mide por lo que el gobierno recauda, sino por la prosperidad de quienes producen.
Les invitamos a unirse a todas las propuestas presentadas por la Cámara y seguir los criterios expresados por el Doctor Mario Palacios, que estan documentados en el expediente 7699. Las acciones que desde la Cámara emprendemos, tienen una verdad que no pueden borrar. Ya saben que las acciones realizadas contra todos los comerciantes, tienen una responsabilidad civil y penal, que deberán honrar muy pronto. Hemos sugerido a las autoridades que el mejor camino, es la conciliación y llegar a términos que beneficien a todos. Lamentablemente tomaron otro camino. Es hora de que la gestión fiscal deje de ser un freno y se convierta en el aceite que permita que los motores de Cristóbal Rojas vuelvan a girar a toda marcha.
Unidos continuaremos demostrando la solidez de nuestras convicciones y el impacto de nuestra verdad.